viernes, 15 de enero de 2010

DIARIO DE UNA VIRGEN

Hoy desperté temprano, por tal motivo había decido ir a mi cuarto antes de que el pudiera entrar a donde mi madre y él pudiera poner su manos sobre mi, en esta ocasión era la primera vez que podía despertar y salir del cuarto de mi madre antes que él imponentemente y sin consideración se pusiera sobre mi y me obligara a dejar aquel humilde aposento, solo porque sentíamos que no podíamos estar juntos al mismo tiempo, era extraño pero no soportábamos estar en el mismo espacio.

Esta vez me sentía triunfante de poder realizar algo sin tener que estar cubierta completamente de  él, porque cada vez que me tocaba sentía como si penetrara mi piel y abuzara de mi de la forma mas burda y cruel posible.

Desde pequeña tenia prohibido poder tener cualquier acercamiento con el,  mi madre me decía que no era algo bueno para mi, que debía hacer lo posible por evitarlo, pero así como dice el adagio popular “lo prohibido se vuelve tentador”.

Estaba decidida a conocer que tan malo podía pasarme si el llegara a tocarme, en ese momento no había sido tocada por nadie más a excepción de mi madre, siempre recordaba que ella me decía si el te toca te alejaras de mi para siempre, y yo no podré hacer nada para estar junto a ti.

No lo puedo negar, tenia miedo de alejarme de mi madre pero no podía evitar la tentación de estar junto a él y conocer como me sentiría al exponer mi cuerpo ante el. Finalmente se acerco ese día,  yo pensaba que aquel momento debía ser muy especial, al ser mi primera vez  mi mente exigía un momento inolvidable,  por tal motivo decidí que fuera el día anterior a mis 15 años, era la mejor ocasión, mi madre estaba ocupada con los preparativo y yo tendría el suficiente tiempo libre para entregarme a él plenamente, ya había decidido ignorar las advertencia de mi madre y fue así como ese día descubrí aquello a lo que mi madre siempre le temía y por lo cual estuve encerrada casi 15 años.

Quede totalmente extasiada, de tal modo que dormí aproximadamente una semana, hoy  un mes después y tal como lo quise no puedo olvidar aquel día en el que me entere de mi alergia al sol.

Carlos Nabil Valencia Renteria

1 comentario:

Sar Inn dijo...

jejejeje...muy buena!..:D