Hoy ya hace nueve días que llegaste a mi vida para apoderarte de ella y convertirme en un simple vasallo ante tu umbral, desconcertado al no saber la forma como llegaste a mí y como sin ninguna razón te fijaste en mi sin yo haberte buscado o provocado. Sabía que tendría que llegar este momento, pero no sabía que tan pronto mi vida me iba a dejar de pertenecer. No sé qué papel jugo mi corazón, posiblemente fue tu mayor aliado y mi peor enemigo.
No pensé ser importante para ti pero tampoco pensaba que podía existir un ser tan egoísta que sin importarle los sentimientos de los demás, decidiría sobre pasarlos para anteponer sus propios deseos, esa eres tú, obsesiva, indeterminada e incomprensible, llegas cuando uno menos te espera y ocasionas tal daño que dejas soledad en el espacio que este débil ser ocupaba.
Mucho se comentaba sobre ti, yo prefería ser precavido al hablar de ti, prefiero no hablar de lo que no conozco, pero muchos comentaban y más aún mis amigos que se habían acercado a ti, que tu no dejabas satisfacción, que después de estar contigo no habría vida para compartirlo con los demás, y que tu posesión sería tal que me privarías de estar de la cercanía de otra que no fueras tu.
Nadie te podía ser infiel, no distinguías genero para ti todos son iguales, pero sin importar el más ferviente deseo por conocerte nadie te podía comprender y revelar tus más profundo tesoros, muchos te han desafiado pero también han sido mucho los vencidos, quienes se han rendidos ante tus pies, y hoy caminando juntos tomados de la mano no puedo negar que ya me canse de luchar, y sin importar mis esfuerzo para no seguirte no he podido impedir tu designio y privarte de las mieles de este dulce ser que dedico su vida al servicio de la humanidad.
Carlos Nabil Valencia
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